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¿Lo leo o no? Todo lo que tienes que saber antes de leer 'La sociedad del cansancio', de Byung-Chul Han

Un análisis claro y sin rodeos antes de enfrentarte a uno de los ensayos más citados de nuestro tiempo

¿Lo leo o no? Todo lo que tienes que saber antes de leer 'La sociedad del cansancio', de Byung-Chul Han

Análisis editorial del libro La sociedad del cansancio de Byung-Chul Han

1. Resumen extendido

La obra comienza con una introducción biográfica y contextual del autor, Byung-Chul Han, que sitúa su transición académica desde la metalurgia en Corea del Sur hacia la filosofía, la literatura y la teología en Alemania. Este preámbulo establece su perfil como un pensador que se mueve entre la técnica y la lírica, influenciado por Heidegger y el romanticismo alemán, y preocupado por la velocidad de lectura como herramienta de comprensión filosófica.

La violencia neuronal y el cambio de paradigma patológico

El argumento central del libro se inicia con una tesis médica y sociológica: cada época está determinada por sus enfermedades emblemáticas. Han argumenta que la época bacterial y viral ha terminado gracias a la técnica inmunológica (antibióticos). El siglo XXI se define patológicamente no por infecciones externas, sino por enfermedades neuronales: depresión, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), trastorno límite de la personalidad (TLP) y el síndrome de desgaste ocupacional (SDO o burnout).

El autor distingue radicalmente entre el siglo XX y el XXI. El siglo pasado fue «inmunológico», caracterizado por la división entre el adentro y el afuera, el amigo y el enemigo, lo propio y lo extraño. La Guerra Fría fue el apogeo de este mecanismo de defensa y ataque ante la «otredad». Sin embargo, Han postula que estamos inmersos en un cambio de paradigma inadvertido: la desaparición de la otredad. La globalización ha erosionado las fronteras y barreras que definían la reacción inmunológica. En la actualidad, lo extraño se ha domesticado convirtiéndose en «exótico» para el consumo turístico. El inmigrante ya no es un enemigo, sino una carga.

El punto crucial del razonamiento de Han es que la violencia actual no proviene de la negatividad (lo extraño, lo enemigo, el virus), sino de un exceso de positividad. Las enfermedades neuronales son «infartos» provocados por este exceso. El sistema no ataca lo que es idéntico; por tanto, no hay reacción inmunológica (rechazo) ante la sobreabundancia de comunicación, información y rendimiento. Es una violencia sistémica e inmanente. Han critica a pensadores como Roberto Esposito y Jean Baudrillard por intentar aplicar todavía esquemas inmunológicos y virales a problemas que responden a una lógica de saturación y positividad, no de invasión o infección.

Más allá de la sociedad disciplinaria: del «Deber» al «Poder»

El ensayo avanza cuestionando la vigencia de las teorías de Michel Foucault. Han sostiene que la sociedad disciplinaria (hospitales, cárceles, fábricas) descrita por Foucault ya no se corresponde con la realidad actual. Hemos transitado hacia una «sociedad de rendimiento» caracterizada por gimnasios, torres de oficinas y laboratorios genéticos. El «sujeto de obediencia» ha sido reemplazado por el «sujeto de rendimiento».

La diferencia fundamental radica en el verbo modal que rige la existencia. La sociedad disciplinaria se regía por la negatividad del «No-Poder» (prohibición) y el «Deber» (obligación). La sociedad de rendimiento se define por el verbo positivo «Poder» (Können) y su plural colectivo «Yes, we can». La prohibición ha sido sustituida por el proyecto, la iniciativa y la motivación. Han argumenta que este cambio no elimina la coacción, sino que la internaliza. El sujeto de rendimiento es más rápido y productivo que el de obediencia porque se explota a sí mismo voluntariamente bajo la ilusión de libertad.

En este contexto, la depresión no es fruto de un conflicto con la autoridad o una falta de pertenencia (como sugeriría Alain Ehrenberg), sino el resultado de la presión por el rendimiento y la capacidad de «poder». El deprimido es el sujeto que ya «no puede poder más». Es un cansancio del crear y del poder hacer. La autoexplotación es más eficaz que la explotación ajena porque va acompañada de un sentimiento de libertad, convirtiendo al individuo en víctima y verdugo al mismo tiempo. Esta estructura genera una «libertad paradójica» que deviene violencia.

El aburrimiento profundo y la economía de la atención

El exceso de positividad se manifiesta también como un exceso de estímulos. Han analiza la transformación de la atención, criticando el multitasking no como un avance evolutivo, sino como una regresión al estado salvaje. El animal en la selva practica el multitasking por necesidad de supervivencia (comer, vigilar depredadores, proteger la prole simultáneamente), lo que le impide la inmersión contemplativa. La sociedad humana se acerca a este salvajismo mediante la dispersión de la atención («hiperatención»).

Frente a esto, Han reivindica el «aburrimiento profundo» defendido por Walter Benjamin. La cultura y la creatividad requieren un entorno de atención profunda y contemplativa, una capacidad de escucha que desaparece con el ego hiperactivo. Cita el ejemplo del baile o el andar flotante como lujos que se sustraen del principio de rendimiento. La pérdida de la capacidad contemplativa nos lleva, según Nietzsche, a una nueva barbarie por falta de sosiego. El arte y la filosofía requieren un «recogimiento» que la hiperactividad destruye.

Vita activa y la crítica a Hannah Arendt

Han dedica un capítulo a deconstruir la postura de Hannah Arendt en La condición humana. Arendt intentó rehabilitar la vita activa frente a la vita contemplativa, asociando la acción al nacimiento y a la heroicidad. Según Arendt, la modernidad aniquila la posibilidad de acción heroica reduciendo al ser humano a un animal laborans pasivo. Han refuta esto argumentando que el animal laborans tardomoderno no es pasivo, sino hiperactivo e hiperneurótico. Ha desarrollado un ego sobredimensionado y se explota a sí mismo.

El autor explica que la modernidad ha traído una pérdida de creencias y narrativas (desnarrativización), lo que deja la vida «desnuda». Ante la falta de una promesa de duración o trascendencia, la salud se convierte en la nueva diosa y la única meta es mantener la vida biológica funcionando. Esto convierte a todos los ciudadanos en homini sacri (figura de Agamben), vidas desnudas que no pueden ser sacrificadas pero que están expuestas. Sin embargo, a diferencia del concepto original, el sujeto actual es «absolutamente inaniquilable», un muerto viviente obsesionado con el rendimiento. Irónicamente, Han señala que Arendt termina su libro citando a Catón en un elogio involuntario de la soledad contemplativa, contradiciendo su propia tesis de la primacía de la acción.

Pedagogía del mirar y la potencia de la negatividad

El ensayo retoma a Nietzsche para proponer una «pedagogía del mirar». Aprender a mirar significa educar el ojo para la calma y la paciencia, resistiendo el impulso de reaccionar inmediatamente a cada estímulo. Han define la espiritualidad y la razón como la capacidad de «decir No» a un impulso, de inhibir y detenerse. La hiperactividad es, paradójicamente, una forma de pasividad extrema porque es una sumisión total a los impulsos externos.

Se introduce aquí una distinción clave entre la «rabia» y el «enfado». La rabia es una facultad capaz de interrumpir un estado y comenzar uno nuevo; tiene una temporalidad dilatada y una negatividad que cuestiona el todo. El enfado es meramente reactivo y puntual. La sociedad positiva ha eliminado la rabia y el estado de excepción, totalizando el estado normal. La máquina (el ordenador) es el máximo exponente de la positividad: calcula rápido porque no tiene la capacidad de vacilar ni de ser «otro». El ser humano necesita la «potencia negativa» (la potencia de no hacer) para ser libre y espiritual. Sin esta negatividad, la actividad degenera en hiperactividad mortal.

El caso Bartleby: patología versus teología

Han analiza el relato Bartleby, el escribiente de Melville. Rechaza las interpretaciones teológicas o metafísicas (como las de Giorgio Agamben) y propone una lectura patológica. La oficina de Wall Street se describe como un entorno de muerte y melancolía. Bartleby no es un mesías de la «potencia pura» ni un deconstructor de la creación, sino un sujeto que sufre agotamiento y apatía severa. Su famosa frase «I would prefer not to» no es una afirmación de potencia negativa libertadora, sino la expresión de una carencia de iniciativa que conduce a la muerte.

El autor argumenta que la sociedad de Melville era aún disciplinaria (llena de muros). Bartleby es un sujeto de obediencia que colapsa, pero su colapso no trae redención ni esperanza mesiánica. La historia termina en la muerte total, sin transfiguración. Han utiliza este análisis para demostrar que interpretar la inacción meramente como resistencia política o teológica es un error si se ignora la dimensión patológica del cansancio y la falta de sentido.

La sociedad del cansancio: conclusiones y propuesta

En el capítulo final, Han sintetiza su diagnóstico y ofrece una vía de escape. La sociedad de rendimiento deviene en una «sociedad de dopaje» (Neuro-Enhancement) donde el ser humano se convierte en una máquina de rendimiento sin alteraciones. Esto genera un cansancio destructivo, un «cansancio a solas» (Alleinmüdigkeit) que aísla y separa a los individuos, destruyendo el lenguaje y la comunidad.

Frente a esto, Han recupera el Ensayo sobre el cansancio de Peter Handke para proponer un «cansancio curativo» o «fundamental». Mientras el cansancio del agotamiento incapacita para hacer algo (impotencia positiva), el cansancio fundamental inspira el «no-hacer» (potencia negativa). Es un cansancio que desarma al Yo, afloja sus límites y permite que el mundo penetre. Este estado crea un espacio de indiferencia cordial, una comunidad de «cansados» que no necesitan parentesco ni función para estar juntos. Es el tiempo del Sabbat, un tiempo de no-trabajo y juego.

El libro cierra con la imagen de Prometeo como la figura originaria del sujeto de rendimiento: un ser en guerra consigo mismo, devorado por su propio hígado (que vuelve a crecer para ser devorado de nuevo). Han sugiere imaginar, como Kafka, que la herida se cierre por cansancio. La solución no es más actividad, sino un desarme del Yo, una renuncia a la autoexplotación y la recuperación de la capacidad contemplativa y el cansancio compartido.

2. Análisis de personajes

Dado que es un ensayo filosófico, los "personajes" son figuras conceptuales, tipos sociológicos o autores con los que Han dialoga. A continuación se detallan estas figuras:

El Sujeto de Rendimiento (Leistungsrubjekt)
Es el protagonista trágico de la obra. Un individuo tardomoderno, emprendedor de sí mismo, libre de coacciones externas pero sometido a una presión interna absoluta. Se define por la positividad del «Poder» («Yes, we can»). Es hiperactivo, hipermóvil y está obsesionado con la maximización de su productividad. Su carencia de soberanía real lo lleva a la autoexplotación voluntaria. Su destino es el colapso nervioso: depresión, burnout o TDAH. Es verdugo y víctima en un solo cuerpo. Representa la evolución patológica del individuo liberado de la disciplina.

El Sujeto de Obediencia (Gehorsamsrubjekt)
La contraparte histórica, habitante de la sociedad de Foucault. Definido por la negatividad de la prohibición («No debes») y la obligación externa. Se mueve entre muros monásticos, carcelarios o fabriles. Su patología es la de la represión, la locura o la criminalidad, no la depresión. Es una figura «arcaica» para Han, cuya estructura psíquica ya no explica el malestar contemporáneo. Funciona como el espejo retrovisor que nos permite medir cuánto ha cambiado la coacción.

Prometeo
Utilizado como arquetipo mitológico del sujeto de rendimiento. Encadenado y devorado periódicamente por un águila que es su propio alter ego. Representa la guerra interiorizada y la autoagresión infinita. Su hígado, que crece solo para ser comido otra vez, simboliza el rendimiento sin fin y el dolor autoinfligido. Su transformación final en el epílogo (la herida cerrándose por cansancio) ofrece la única imagen de redención del libro.

El Animal Laborans (revisado)
Tomado de Hannah Arendt pero redefinido. Para Han, no es un ser pasivo que renuncia a su individualidad por la especie, sino un ser hiperneurótico con un ego a punto de estallar. Privado de narrativas trascendentes (religión, historia), se aferra a la «nuda vida». Su única finalidad es mantenerse sano y funcional. Es un ser «desnudo» que trabaja incesantemente porque ha perdido la capacidad de contemplar y de morir con sentido.

Bartleby
El personaje de Melville es analizado como un caso clínico limítrofe. Habita aún en un mundo de muros (sociedad disciplinaria) pero muestra los síntomas de un agotamiento terminal. Su «I would prefer not to» no es resistencia heroica, sino apatía letal. Representa la falta absoluta de iniciativa y la muerte en soledad. Sirve a Han para refutar las esperanzas mesiánicas de otros filósofos sobre la inacción.

Autores-Interlocutores (Foucault, Arendt, Esposito, Baudrillard, Handke)
Han los trata como personajes en un diálogo intelectual. Foucault es el padre superado; su modelo ya no sirve. Arendt es la pensadora que acertó en la glorificación de la acción pero falló en el diagnóstico del trabajador moderno. Esposito y Baudrillard son criticados por aferrarse al paradigma inmunológico/viral anticuado. Peter Handke aparece como el «salvador» conceptual, el poeta que articula la salida a través del cansancio conciliador.

3. Estilo y tono narrativo

Tono clínico-filosófico y dialéctico
Byung-Chul Han escribe con una precisión casi quirúrgica, propia de su formación alemana, pero con una accesibilidad que evita la oscuridad académica gratuita. Su tono es diagnóstico: observa la sociedad como un patólogo observa un tejido enfermo. No hay moralina, sino una descripción fría de mecanismos calientes (autoexplotación, histeria). Utiliza un método dialéctico constante: contrapone conceptos (inmunología vs. neurología, disciplina vs. rendimiento, negatividad vs. positividad) para hacer avanzar su argumento.

Lenguaje y nomenclatura
El autor crea o resignifica términos específicos que actúan como anclas conceptuales: «violencia neuronal», «infarto del alma», «positividad», «mismidad». El uso de la lengua es económico; las frases suelen ser sentenciosas y afirmativas. Evita las oraciones subordinadas laberínticas típicas de la filosofía continental, prefiriendo la contundencia del aforismo. Ejemplo: «La violencia de la positividad no es privativa, sino saturativa; no es exclusiva, sino exhaustiva.»

Recursos estilísticos
El uso de la paradoja es central en su estilo. Han expone constantemente cómo lo que parece libertad es esclavitud, y cómo lo que parece pasividad (contemplación) es la verdadera actividad. Ejemplo de paradoja estilística: «El sujeto de rendimiento se abandona a la libertad obligada o a la libre obligación de maximizar el rendimiento.» También emplea la intertextualidad no como cita de autoridad, sino como campo de batalla, corrigiendo o reconfigurando las tesis de pensadores consagrados.

Estructura formal
El libro se compone de ensayos breves, casi autónomos pero fuertemente entrelazados. No hay una narrativa lineal de historia, sino una acumulación de capas sobre una misma tesis central. El ritmo es rápido, urgente, reflejando quizás la propia aceleración que critica, aunque aboga por la lentitud.

4. Estructura narrativa

Organización temática y progresiva
El libro no sigue una estructura cronológica, sino una profundización conceptual en espiral. 1. Diagnóstico médico-social: Identifica la enfermedad (violencia neuronal, fin de la inmunología). 2. Diagnóstico sociológico: Identifica el entorno (el paso de la disciplina al rendimiento). 3. Diagnóstico antropológico/cultural: Identifica las consecuencias en la conducta (aburrimiento, pérdida de la atención, vita activa distorsionada). 4. Herramientas de solución: Propone la pedagogía del mirar y la revalorización de la negatividad. 5. Estudio de caso literario: Pone a prueba la teoría con Bartleby. 6. Síntesis y propuesta ética: Concluye con la teoría del cansancio curativo (el «nosotros» cansado).

Simetrías y contrastes
La estructura se basa en contrastes binarios que se repiten en cada capítulo bajo diferentes luces: Negativo/Positivo, Otro/Idéntico, Prohibición/Iniciativa, Inmunidad/Saturación. Esta repetición estructural refuerza la tesis central, mostrando cómo el mismo patrón de «exceso de positividad» infecta todas las áreas de la vida (salud, trabajo, atención, espiritualidad).

No-Ficción argumentativa
La tensión narrativa no proviene de una trama, sino de la urgencia del diagnóstico. El lector siente que se le está revelando la causa oculta de su propio malestar cotidiano. El clímax intelectual se alcanza en el capítulo final («La sociedad del cansancio»), donde todas las piezas (la crítica a Foucault, la relectura de Nietzsche, la observación biológica) encajan para definir el nuevo tipo de comunidad posible.

5. Escenas memorables o significativas

1. El animal en la selva (Crítica al multitasking):
«Un animal ocupado en alimentarse ha de dedicarse, a la vez, a otras tareas. […] Debe tener cuidado constantemente de no ser devorado a su vez mientras se alimenta. Al mismo tiempo, tiene que vigilar su descendencia y no perder de vista a sus parejas sexuales.»

2. El turista ante lo exótico (Fin de la inmunología):
«Lo extraño se sustituye por lo exótico y el turista lo recorre. El turista o el consumidor ya no es más un sujeto inmunológico.»

3. Prometeo y el hígado (La autoexplotación):
«El águila que devora su hígado en constante crecimiento es su alter ego, con el cual está en guerra. […] El dolor del hígado, que en sí es indoloro, es el cansancio.»

4. El sujeto de rendimiento como proyectil (Libertad paradójica):
«El sujeto de rendimiento se encuentra en guerra consigo mismo y el depresivo es el inválido de esta guerra interiorizada.»

5. Bartleby ante el muro (Apatía terminal):
«Bartleby trabaja detrás de un tabique y mira ausente hacia la dead brick wall. […] Bartleby es una "historia de Wall Street". El muro (wall) es una de las palabras más repetidas en el relato.»

6. La visión de Handke (El cansancio reconciliador):
«Tengo para el "todo en uno" una imagen: aquellas naturalezas muertas […] en las que aparecen flores: en estas, de forma que parecen seres vivos, hay un escarabajo, aquí un caracol, allí una abeja […] y, aunque quizás ninguno de ellos tiene idea de la presencia del otro, en este momento, están todos juntos.»

6. Citas destacadas

1. «Yes, we can expresa precisamente su carácter de positividad. […] A la sociedad disciplinaria todavía la rige el no. Su negatividad genera locos y criminales. La sociedad de rendimiento, por el contrario, produce depresivos y fracasados.»
(Diferencia fundamental entre el sujeto de Foucault y el sujeto actual; el paso de la prohibición a la obligación autoimpuesta).

2. «La violencia de la positividad no es privativa, sino saturativa; no es exclusiva, sino exhaustiva.»
(Definición precisa de la nueva violencia sistémica: no te quita nada, te ahoga con el exceso de todo).

3. «El paradigma inmunológico no es compatible con el proceso de globalización.»
(Explicación sociológica de por qué han caído los muros y las defensas tradicionales: el mercado necesita flujo libre).

4. «El deprimido no está a la altura, está cansado del esfuerzo de devenir él mismo.»
(La depresión redefinida no como tristeza, sino como fatiga existencial ante el imperativo de ser un individuo exitoso).

5. «El sujeto de rendimiento es más rápido y más productivo que el de obediencia.»
(Justificación económica de la transición social: la libertad aparente es más rentable para el capitalismo).

6. «El lamento del individuo depresivo, "Nada es posible", solamente puede manifestarse dentro de una sociedad que cree que "Nada es imposible".»
(La paradoja cruel del optimismo tóxico que genera la patología de la impotencia).

7. «Ahora, la nuda vida es en sí misma sagrada, de modo que ha de conservarse a toda costa.»
(Crítica a la obsesión por la salud y la supervivencia biológica ante la pérdida de sentido trascendente).

8. «El animal laborans tardomoderno está dotado de tanto ego que está por explotar, y es cualquier cosa menos pasivo.»
(Refutación directa a Hannah Arendt; el trabajador actual es hiperactivo, no un autómata sumiso).

9. «Solamente el ser humano es capaz de bailar.»
(Reivindicación de las actividades "inútiles" y contemplativas frente a la mera marcha productiva).

10. «El aburrimiento profundo corresponde al punto álgido de la relajación espiritual.»
(Elogio de la pausa y el vacío como condiciones necesarias para la creatividad verdadera).

11. «Por falta de sosiego, nuestra civilización desemboca en una nueva barbarie.»
(Cita de Nietzsche recuperada por Han para alertar sobre el peligro cultural de la hiperactividad).

12. «La potencia negativa excede la positividad, que se halla sujeta a algo. Es una potencia del no hacer.»
(Definición filosófica de la libertad real: la capacidad de detenerse y no reaccionar).

13. «El ordenador es estúpido en cuanto le falta la capacidad de vacilación.»
(Diferencia ontológica entre la inteligencia artificial/máquina y la mente humana espíritu).

14. «El cansancio de la sociedad de rendimiento es un cansancio a solas, que aísla y divide.»
(El efecto social destructivo del burnout: la soledad muda).

15. «El cansancio fundamental inspira. Deja que surja el espíritu.»
(La visión positiva del cansancio según Handke, como estado de apertura al mundo).

16. «El explotador es al mismo tiempo el explotado. Víctima y verdugo ya no pueden diferenciarse.»
(La estructura circular y perfecta de la autoexplotación neoliberal).

7. Temas y subtemas tratados

El exceso de positividad
Es el tema vertebral del libro. Han postula que el mal de nuestra época no es la represión ni la negación, sino la saturación. Hay demasiado de todo: demasiada información, demasiada comunicación, demasiada producción. Lo «Positivo» aquí no significa «bueno», sino «existente» y «afirmativo». La falta de «No» (negatividad, barreras, pausas) lleva a una proliferación cancerosa de lo Idéntico. «El que vive por lo mismo perecerá por lo mismo».

La autoexplotación y la libertad paradójica
Han explora cómo el capitalismo ha mutado para convertir la libertad en una herramienta de producción. Al eliminar al patrón autoritario, el individuo se convierte en su propio jefe tiránico. Este tema aborda el dilema ético y psicológico de creerse libre mientras se trabaja hasta la extenuación. La libertad ya no es emancipación, sino una coacción internalizada que hace imposible la rebelión (¿contra quién te rebelas si tú eres el jefe?).

La desaparición del «Otro»
Subtema sociológico y filosófico. El mundo globalizado elimina la alteridad real para facilitar el flujo de mercancías e información. El «Otro» (el extraño, el enemigo, el distinto) generaba una reacción inmunológica que definía los límites del Yo. Sin el Otro, el Yo se ahoga en su propia mismidad. Esto lleva a un narcisismo generalizado y a la incapacidad de tener experiencias reales, que siempre implican un encuentro con algo distinto.

La economía de la atención y el aburrimiento
Han realiza una crítica cultural a la tecnología y al ritmo de vida. El multitasking se presenta como una regresión intelectual. El tema central aquí es la pérdida de la capacidad contemplativa, necesaria para la cultura, el arte y la filosofía. El subtema del «aburrimiento profundo» aparece no como algo negativo, sino como un estado creativo y espiritual en peligro de extinción.

Salud y «Nuda Vida»
Han toca un tema biopolítico: ante la muerte de Dios y las grandes narrativas, la salud biológica se vuelve el valor supremo. La vida se reduce a procesos vitales (metabolismo, funcionamiento). Esto crea una sociedad de hipocondríacos obsesionados con el rendimiento físico y mental (dopaje cerebral), incapaces de aceptar la muerte o el sufrimiento, convirtiéndonos en zombis productivos.

8. Símbolos, metáforas o elementos recurrentes

El sistema inmunológico vs. El sistema neuronal
Funciona como la gran metáfora estructural del cambio de época. El sistema inmunológico representa el siglo XX (Guerra Fría, muros, rechazo a lo extraño). El sistema neuronal representa el siglo XXI (redes, conexión total, colapso por sobrecarga). Han utiliza estos conceptos biológicos para explicar fenómenos sociológicos complejos.

El Muro y las Fronteras
El muro simboliza la sociedad disciplinaria y la negatividad. Es la barrera que separa y protege, pero también encierra. Su desaparición (la caída de muros físicos y simbólicos) marca el inicio de la violencia de la positividad. En el análisis de Bartleby, el muro es omnipresente como signo de muerte y límite insuperable de la vieja sociedad.

El Infarto
Metáfora recurrente para describir el colapso del sistema. No es una infección que viene de fuera, sino una implosión interna por exceso de presión y grasa (obesidad del sistema). El infarto del alma es la depresión y el burnout.

El Sabbat (El día del no-hacer)
Símbolo religioso utilizado filosóficamente para representar la interrupción, la pausa sagrada y el cansancio positivo. Es el tiempo liberado de finalidad y utilidad. Representa la «potencia negativa» necesaria para sanar la hiperactividad.

La Máquina/Computadora
Símbolo de la pura positividad y el cálculo sin espíritu. El ordenador calcula rápido porque es estúpido (no duda). El ser humano se está convirtiendo en máquina al eliminar su capacidad de vacilación y negación.

9. Contexto del autor

Filosofía Continental y Teoría Crítica Actual
Byung-Chul Han se inscribe en la tradición de la filosofía alemana (influencia masiva de Heidegger, Nietzsche y Hegel) mezclada con sociología francesa (Foucault, Baudrillard). Su estilo es heredero del ensayo cultural crítico. Se intuye una postura post-marxista pero centrada en la psicología y la cultura más que en la economía material estricta. Es un autor que dialoga con la posmodernidad para decretar su fin o su mutación hacia algo más asfixiante.